sábado, 12 de diciembre de 2009

EL VALOR DE LAS PEQUEÑAS COSAS


"todavía conservo la capacidad de asombro"..eso decía mi papá cuando le regalaba algo quien fuera, porque simplemente le gustaba todo! y eso de no perder la capaciad de asombro es también valorarlo todo, asi como pienso cada día en el valor que tienen las pequeñas cosas en mi vida.

El ver la flor que salió nueva en una planta en el mini jardín que tengo en mi casa, me llena de una felicidad indescripstible, quizas mis flores tropicales no son las rosas del jardín de mi abuela, pero tanto ella como yo..valoramos lo que florece en nuestros respectivos jardines, aunque debo agregar que ya mi abuela se nos adelantó hace unos años.

Siento que cada cosa nueva me brinda la maravilla de sus colores, de sus olores y de su belleza, la naturaleza es realmente un super regalo Divino, algo incomparable con lo que se nos pueda ocurrir, es el regalo bello de la creación.

Conservo afortunadamente, al igual que mi papá, esa capacidad de asombro al hacer cosas pequeñas que me llenan el espiritu, el poner esas flores lindas en un florero en mi casa, en el baño, en donde s e me ocurra!

Disfruto el calor del sol, el verano picante ese de mi tierra, el que me hace recordar aquellos conquistadores españoles, forrados de ropa y cargados no solo de sueños y de media vida, si no de armas, municiones y pesados armamentos que conducían por media selva para llegar a alguna parte que algún indio cotilla (bochinchoso) les había contado que quedaba más allá...qué calor pasaban no? luego se salían con el cuento de que los mas fuertes sobrevivían..no eran los mas fuertes , si no los mas expuestos..qué cosa que los que mandaban a la tropa llegaban sanitos al destino no? y la pobre tropa? aguantense!!!! en fin, ese sol, que me maravilla, ese calor que me fascina...fue para otros su suplicio..un suplicio que la capaciad de asombro los mantuvo quizas en shock y no fascinados como a mi.

Me gusta la lluvia tropical, esa que parece que se acaba el mundo, pero que en pocos minutos se detiene asi como llegó...me gustan esos truenos y esos relámpagos..no me dejan de maravillar...los indios les tenían terror por buen rato...y nosotros aqui de pequeños, casi como los indios...muertitos de miedo cuando oiamos sonar esos relampagos y truenos que nos helaban la sangre y que antes que terminaran, los que teníamos madres del viejo mundo nos explicaban que era el niño Jesusque s e le habían caido sus juguetes o que jugaba pelota...yo es que no entendía por qué el niñito Dios no se estaba quietecito como yo. Mis vecinos los González , que también eran paisanos y eran super divertidos les decian a sus hijos que no s e preocuparan..que era la Virgen cabiando de sitio los muebles y yo no podia imaginarme a esa Hermosa señora tan apacible cambiando muebles, pero el caso es que los González no pasaban miedo y entendian la "mudanza".

Así como los niños consevan por mucho tiempo el maravillarse por algo, muchos adultos conservamos esa parte de niñez que nos hace disfrutar y sonreir, a pesar de pasar a ser incomprendidos por otros adultos, pero qué carajo! lo bailado,como dice el dicho, no nos lo quita nadie.

Son muchas las cosas que me asombran una y otra vez, a pesar de haberlas visto tanto, que me llenan de alegría y paz. Y es que las pequeñas cosas de la vida, siempre tendrán para mí, ese sabor a gusto que desborda el alma de recuerdos gratos.

Por eso, soy fiel creyente en que si conservamos dentro de cada uno el valor d e las pequeñas cosas del día a día, mantendremos dentro de cada uno ese tesoro personal que da alegría individual...que después acabará contagiándo al mas reacio.