viernes, 21 de mayo de 2010

LA REVELACIÓN DE LA NOCHE


Recién regreso de una reunión en casa de una de mis grandes amigas: Patricia.
Nos encontramos varios que no nos veíamos hace mucho, asi como gente nueva que al conocerla me resultó de lo más agradable y simpática.
Entre las novedades estaba mi compañera de silla: Isabel de 7 años "se me cayeron estos dientes" me empezó a contar y me mostró el sitio donde debían haber estado... solo pensé que cuando a mí se me cayeran nuevamente, estaré tan mayor que creo que en vez de un triunfo será una tragedia la cual juro con toda mi alma no contar en ninguna parte.
Isabel siguió su conversación todo el tiempo en que estuvo sentada junto a mi silla; a los dientes siguió con la historia de su vida, la cual consistía no solo en su caída de dientes, la cual le vaticiné llena de ingresos porque se llenaria de dinero si seguian cayéndosele, por aquello del ratón Pérez , a lo cual asintió al terminar de contárselo.
Entre las historias de sus "largos" 7 años, estaban sus dos hermanos menores, el ahorro, seguido de que 40 más 40 son 80, no sin agregarle que eso se debía a que como 4 mas 4 era 8 y cero mas cero era cero, al sumarlos, daban 40...mostré mi asombro y pensé que con eso daba por terminada la plática..estaba equivocada...tan solo comenzaba.
Del tema matemático pasó a la pregunta de historia, quería saber si yo sabía quién había sido el primer presidente de Estados Unidos, luego pasó a un tema religioso; me contó la historia del buén samaritano, versión siglo XXI porque el samaritano parece que estaba tirado en una carretera donde pasaba medio mundo sin verlo y de paso me contó cómo estaba vestido y golpeado,casi casi me adiciona que pasó una ambulancia. Después pasó al tema de la materia de español,concretamente a su libro de lectura, donde "nos" ,( porque ya a estas alturas la niña tenía a varias personas pendientes de la conversación en la que ella y solo ella, era la moderadora), habló de la fábula de Esopo, del pastor y el león, solo que al pobre pastor le cambió la condicion, era esclavo y de paso resulta que había escapado de una plantación porque había robado y cuando lo agarraron, fue a dar al circo romano... no sabemos cómo pasó de alguna plantación que me imagino era del nuevo mundo, a la antigua Roma, eso no nos lo explicó.
Y así siguió por buén rato habla que habla, hasta que me mira seria y me dice "sabes que soy mucho menor que tú?" el "auditorio" se vino abajo de la risa; yo , por ahí mismo le contesté que en verdad si no me lo hubiera dicho, jamás lo habría notado "de verdad crees que es muy notorio que soy mucho mayor que tú??", me miró seria y asintió con la cabeza una sola vez, a manera categórica, para agregar "sabes, por eso no podrias hacer lo que yo hago" y por ahi mismo hizo un acto que para mí, con estos mil años que tengo, es un acto de contorsionismo: subio la pierna hasta la cabeza y casi la pasa por la nuca. En ese momento le dije "qué va Isabel! si hago eso, seguramente tendrían que llevarme en brazos a mi casa, porque me desarmaría!!" y fue peor cuando una del auditorio dijo "a tu casa??? al hospital!!!!"
Creo que la niña fue felíz de hacernos felices a nosotras sus oyentes, al irse se despidió de mí con un beso; del resto, con un hasta luego desde lejos, parece que le cai bién.
Las nuevas generaciones se vislumbran amenas, con conversaciones variadas..si hasta un chiste me contó después de soltarme una adivinanza! Ojalá algunos adultos tuvieran la personalidad sana y sincera que tenemos cuando niños, la claridad de palabras, la nitidez de alma y dejaran atrás lo complicado y extremo, el revanchismo y la mala fe, pero sobre todo que dejaran de fingir y engañar y de hacerse pasar por quienes no son, engañando al prójimo como a sí mismos y de paso olvidando que arriba hay un Dios.
Sin duda, siguen siendo los niños nuestros grandes maestros. Tomemos de ellos lo bello de un corazón sincero, manteniendo lo maravilloso de la experiencia por lo vivido, siendo adultos en todo momento y no confundiendo la ingenuidad con la frescura, ni la tontería con la transparencia, que el tonto es tonto, no transparente y el fresco es eso, fresco y no ingenuo.