viernes, 21 de mayo de 2010

LOS GRANDES SILENCIOS


Quedarse callado no soluciona mucho las cosas, aunque tampoco se trata de andar respondiendo todo como si tuvieras enfrente a la maestra preguntandote en el salón de clases.
Se ha dicho tanto del bendito silencio! a mí, en particular, me desespera que cuando espero respuestas, obtengo silencios. No se qué pensar cuando esas cosas pasan...
Aun así, el silencio no resuelve en la mayoría de los casos, solo empeora las cosas.
Dejemos el mutismo para cosas más útiles, sutiles..del corazón!
Qué rico debe ser quedarse mudo mirando el cielo estrellado con tu novio, tinieblo, esposo o amigo especial; en esos casos..de verdad que la embarras si hablas. Se pierde esa magia del cielo estrellado.
Las cosas deben ser utilizadas adecuadamente...hablemos cuando se requiere, callemos cuando en verdad es el momento de hacerlo..ya expliqué cuándo...
Estoy convencida del daño que puede hacer el quedarse callado, de las cosas lindas que se pierden de expresar, así como del orden que puede ponerse en la vida si hablamos en el momento indicado.
La prudencia es eso, prudencia, callarse no necesariamente lo es.
Mi sueño irrealizable es que cuando necesito una respuesta me la den, no hay que maquillarla, solo decirla, estaría tan agradecida!Odio los rodeos, las risas con misión de "despistar" que ya no cumplen su cometido y el actuar como si nada hubiera pasado. Por eso me vuelvo tan cansona cuando las cosas me quedan pendientes, en el aire.
Pero como no puedo cambiar la humanidad, dejo que las cosas sigan su curso, sin dejar de pensar en lo que se pierde la gente que se queda muda a propósito, en lo que dejan de expresar sin pensar que aqui estamos de paso, que cualquier día nos vamos y ni modo, tarde será para empezar a explicar. Las lápidas en los cementerios no tienen oidos.