domingo, 1 de agosto de 2010

AQUELLOS CUMPLEAÑOS


Oscarito esperaba con ansias su cumpleaños número cuatro. La piñata era de su personaje favorito. Entonces llegó el tan esperado día, el tan esperado momento ... ahora la piñataaaaaaaaa!!! Cuando empezó a ver cómo sus amados invitados le daban de palos a su personaje del alma sin que este pudiera hacer nada para defenderse...se amargó en dos segundos, se puso furioso y para él, se terminó el cumpleaños.
Esa costumbre de comprarles las piñatas que serán elemento de discordia en plena fiesta como que no se logra sustituir del todo.

y no es que esté en desacuerdo con las piñatas, que ya bastante me resulta que no sean un botijo de barro lleno de harina, porque sería un caos seguro.
Me suena más sano comprar piñatas en la que el personaje a "apalear" sea el malo del cuento.

Cuando mi hija cumplió 1 año, pensando en todo lo que ya me había tocado ver , decidí que la piñata sería con cintas, me sonaba más agradable y menos traumático. Total, la piñata no perdía su forma, parecía que el personaje te regalaba caramelos, todos participaban a la vez y la cumpleañera quedaba contenta. Para ello, me desmandé a conseguir una con cintas que casi no encuentro, porque a la gente le gusta mas la tortura del palo y el golpe.
Cuando finalmente la conseguí, respiré aliviada. El día del cumple, en el momento cumbre se me formó una vil pelotera, como decimos aquí cuando se nos enreda algo.
Resulta que no habían suficientes cintas , aunque me parecían muchas; los niños no sabían por donde iba la cosa, hasta hubo quien preguntó "y el palo??" . La cumpleañera , en brazos, solo miraba desde arriba todo ese enredo con cara de calma, pienso que se sentía a salvo.
Finalmente resolví todo, hablando de colores: "fulanito! comparte la verde con fulanita!" "tú y tu hermano la roja!" y así ordené la cosa hasta que todos quedaron conformes. Otra cosa era, que en plena repartidera de cintas, tenia que avisar "no halennnn!" porque si no, no había efecto sorpresa. Lo bonito fue decir "ahoraaaa!", todos tiraron de sus cintas coloridas y salieron los tan esperados caramelos.
Desde mi época, hasta hoy, la temática "piñatera" es casi la misma: niños en medio y encima de otros peleando por lo que caiga.
A mí siempre me dio claustrofobia esa parte; desde chiquita me decomplicaba,no me metía en ese alboroto y recogía los que caían lejos del tumulto.
Los cumpleaños de hoy y los de antes han cambiado algunos puntos, pero hay cosas que nunca cambiarán.
Ahora no siempre los haces en la casa, te vas a un lugar especial para ello. Muchas veces contratas quien te lo organice, así no te estresas. Atrás quedaron las piñatas de zanahoria que me hacía mi mamá o de casita, que también las sabía hacer. Aun así, creo que en mi vida siempre tuve más zanahorias que casitas y las canastitas eran eso..zanahorias.
Ahora vas a un lugar donde hacen piñatas y escoges la que quieras, porque también, ahora, los cumpleaños tienen tema y con el tema va la piñata, el dulce y lo que quieras. Hay quienes visten al festejado, como el personaje del cumple...lo cual hace que parezca todo como la promoción de la película.
Antes, nos vestían con lo mas bonito del closet o te compraban algo nuevo, pero jamás un disfraz..eso era para otra cosa.
otro aspecto incorporado son los payasos o animadoras en el cumple. Parece que ya los niños no se conforman con jugar , hay que entretenerlos más! Aunque creo que son cosas de nosotras las madres, que nunca nos parece suficiente. Lo triste es que el payaso la coja contigo y te dedique el cumpleaños, como me pasó una vez; el mentado ser, se la pasó casi la fiesta entera avisándome , con un movimiento de dedos en los ojos, que me observaba, cosa que a los niños les encantó y yo ya estaba medio harta.
Con las animadoras es otra cosa, hacen que casi te desvistas cuando empieza a jugar con los niños a pedir cosas "traigan un....zapatooooo!" y allí todas quitándonos un zapato para dáserlo al niño y que gane o también... "necesito...un cinturónnnnnnn" y ves a padres casi des vistiéndose para que el hijo lo lleve.
Cuando yo era chiquita, las mamás llegaban al cumple lindas y peinadas y así se regresaban a sus casas al terminar el evento, ahora, no sabes si regresas completa.

Definitivamente, hay cositas nuevas, como cuando el cumple al que fuimos era en un lugar lleno de animales; por supuesto que hubo presentación de especies, entre las que sacaron una boa y ohh noo, otra vez, fui la elegida para algo: para ponérmela en el cuello cual bufanda. Por no defraudar al público infantil, no dije que no y todos estaban admirados! "La boa la tiene tu mamá en el cuello!!" le decían a mi hija que se sentía orgullosa de la valentía de su madre que en verdad estaba reza que reza para que esa cosa no le diera por apretarme. Hasta foto me hicieron, temo que fui la atracción del cumple.

La verdad, por muy originales que sean ahora los festejos, me quedo con los inofensivos de antes, me alegra que las piñatas sigan en vigencia y que los revolcones de antes tras romperla, sigan en el mismo son. Pienso que en verdad son la esencia de esas celebraciones, junto con la cantada del cumpleaños feliz que a veces o casi siempre suena algo desorejado, para terminar con la necedad de que repartan el cake. Sí, definitivamente esta es la esencia de los cumpleaños y sigue intacta.

Con extravagancias o sin ellas, nadie quiere perderse un cumple. Cuando estaba recién casada, inventé festejarle un año más de vida a mi esposo a la antigua usanza, con piñata, ponle la cola al burro y sus amigos de infancia. La piñata la hizo mi suegra, una "réplica" de su tan afamado dado..porque si la especialidad de mi mamá eran las zanahorias y las casitas, la suya eran los dados que jamás faltaban.
La emoción de los invitados fue indescriptible cuando llegó ese momento cumbre, hicieron su fila, pegaron en orden y cuando se rompió el dado se tiraron todos al piso como niños, se pelearon los premios que eran muy "interesantes" y salieron hechos una facha a sentarse después. Nunca olvidaré a "Miguelito", un amigo de la infancia de "Tonito" el cumpleañero , que con toda su emoción me dijo "al finnnn, gracias Maru!! al fin realicé mi sueño!!! pude ponerme de pie con la piñata en mano y romperla para que los premios calleran sobre todos!!", bueno...nunca se sabe cuándo las piñatas nos realizan sueños y cuándo te conviertes en hada madrina.