sábado, 14 de julio de 2012

PIDE BIÉN Y NO MIRES A QUIEN


No es por egoísmo, no es por gula ni por tragona, es simplemente que no veo el objeto de pedir cosas diferentes en el restaurante para pasarnos cucharazos de lo tuyo, lo mío y lo del otro, para probarlo todo si lo que pido me gusta y no me gusta lo tuyo, por eso no lo pedi!!!!
El eterno dilema que me encuentro por donde voy.

Hoy casi me caigo de la silla en un restaurante de comida rápida cuando veo a un adolescente con su mamá sentados y ella peleba por meter su cucharita de plástico dentro del sunday del hijo que a su vez movía el vasito del mentado postrecito de un lado al otro, evandiendo a la mamá con cara de molestia; la señora había pedido una soda y allí la tenía frente a mis ojos, con el vaso enorme, el carrizo casi puesto y peleandole el heladito al hijo. La verdad me molestó la escena , la cual pude ver bién porque estaba sola tomándome un frappe , muy sentada en el silloncito de al lado puesto que el roomate hacía fila para comprar lo suyo.
Después de darme el show, se fueron y entonces, como seguía sola sentada, me acordé de las veces en que me fastidio por que alguien en la mesa quiere llevar la voz cantante sin pedir permiso y te salen con "qué vas a pedir? asi pido algo distinto e intercambiamos poquitos".

A ver, estemos claros en que llegas , si es el caso, te pasan la carta, la lees y de pronto decides que pides lo que mas te gusta o pides sugerencia porque no sabes qué es qué, el  caso es que pides con convencimiento total y hasta esperas con alegría y vaya qué cansancio que de pronto sale una voz en la mesa que dice "me das de lo tuyo y te doy de lo mío", pero si yo no quiero de lo tuyooooo!!!!
Ay no! de verdad que no, es que me cansa la cosa esta, será porque no me gusta que me organicen la vida y esto lo veo como intromisión o es que soy muy solitaria o es que detesto que me manden.
Lo más llamativo es cuando , como le pasó a una amiga mía, la invitaron a comer pizza y no la dejaron pedir la que quería porque, para colmo, el plan era pedir todos una distinta y casi que al sonar el silbato había que intercambiar y comer de todas. De paso, como ya otro ser había pedido de la que ella quería, no podía pedirla. Yo me habría muerto en la silla.

Insisto, no tengo nada en contra de compartir, pero creo que todo tiene su momento y su causa, hay que ubicarse en el contexto y evitar las agresiones, porque esto a eso me suena.
Hay momentos en que voluntariamente pasamos algo de lo nuestro al vecino de silla o a tu amor que está del otro lado, pero así, a quemaropa, no me gusta la propuesta.

Cuando era chiquita mi mamá me enseñó a no comer de cuchara ajena...será que por eso me resisto tanto a este intercambio? De pronto necesito un psicoanálisis por ello.

El caso es que me parece más sano para la mente y el cuerpo, de paso para la armonía del cosmos y de la mesa en que nos sentemos, que se respeten las fronteras de los deseos culinarios de cada cual, que se dejen de lado a los mandones si no se comportan, pues arruinan la velada. Además...para qué pides algo si piensas en lo del vecino? es como tener novio y buscar al novio ajeno.

Moraleja: Pide bién y no mires a quien... le puedes quitar un pedazo.