miércoles, 5 de septiembre de 2012

NO ME GUSTA


  Cuando era chiquita, no me podía levantar de la mesa si no me terminaba de comer absolutamente todo lo que estaba en el plato.
Recuerdo lo poco que me gustaban los  guisantes, los odiaba con todo mi ser! así es que mi mamá, que era experta en meterme cuentos, me dijo un día que si quería tener los ojos verdes, solo había que comerlos..."no ves que tus primos de España tienen los ojos verdes??? es que los comen mucho!!" y bueno, me di a la tarea de comerlos muy a mi pesar a ver si se me hacía el milagrito que nunca llegó. A estas alturas amo mis ojitos negros y si comer guisantes me hace cambiarlos...no me los como!!
 
Con el tiempo siguieron pasando más comiditas que poco me gustaban, pero para no tener problemas, me comía todo .
En esas vueltas comí mucho plátano frito, los evadía, pero igual me los encontraba en el plato; los prefería crudos.
También sufrí mucho las meriendas, pues hambre no me daba a la hora de la bendita merienda y menos lo que me ponían ;  mi mamá quería traernos a España a la casa y nada, merienda contigo. Para colmo , cuando mi amiga Marta estuvo en mi casa en la gloriosa hora de merendar, se comía todo sin rechistar y tenía que oir a mi mamá decir "mira Martita sí se lo come todo!! ! y en ese instante deseaba que Martita me ayudara y se comiera lo mío. Desde esa època data mi enemistad con la leche con chocolate.
 
Cuando tuve 8 años, estando de vacaciones en Sevilla , viendo a mis abuelos y demás familia, se organizaban almuerzos a cada rato, recuerdo que a los niños nos tenían mesitas pequeñas con sus respectivas sillitas, muy puestas en el patio trasero,  cerca de la cocina, de manera que los niños comíamos primero y las tías nos atendían a todos. Ese día, el menú era pollo y un arrocito amarillo inolvidable que sufrí comer durante todas las vacaciones.
Cuando empezamos a comer, por supuesto que no tenía tantas ganas, a pesar de no ser niña inapetente, tampoco es que comia tanto y cuando vi tantas cosas en mi plato, casi colapso, pero decidí morder aqui, morder allá y sufrir en silencio. Mientras tanto, el resto de los primos comía sin problema.
Al terminar, dejé mi plato en medio de los otros para pasar agachada de alguna manera, hasta que apareció mi querido tío Emilio , que al ver el plato dijo "y ese pollo al sol de quien es??" me quise morir! era el mío, pero aunque no confesé, supo de quien  era  y no hizo mas que reirse.
Ya con 14 años, otra vez de visita a los abuelos, conocí un conejito que estaba en el antiguo patio de las mesitas chiquitas de antaño, me parecía tan bonito! a los días lo pusieron de almuerzo y casi me muero, me conseguí que mi abuelo muy molesto me dijera que no comerlo era capricho de hija única y lo que en verdad me pasaba era que no podia comerme a alguien conocido .Ese mismo año, fuimos a Portugal y almorzamos en un restaurante que por lo visto era muy visitado por mis tíos con quienes fuimos; todos pidieron lo suyo y yo dejé que pidieran por mí, al final casi muero otra vez pues era un asado casi crudo; cuál no sería mi cara de terror, que otra vez pasé a ser regañada, esta vez mi abuelo tuvo refuerzos pues uno de mis tíos también me asoleó por no comer carnecita y yo miraba el plato y veía todo sangrante y es que no podía, al final no recuerdo qué pasó..debo haberme bloqueado.
 
Pero sorpresa! Ya estoy grande, ya nadie me regaña y desde hace poco, pues debo confesar que me programaron demasiado bién para hacer caso hasta a control remoto, decidí que no me como nada frito así me amenacen. Descubrí que odio las cosas fritas, salvo las carimañolas que aunque las prefiero al horno, puedo comerlas fritas, las yucas que hace mi suegra y los patacones del Doradito, nada más!! Tampoco me comería a nadie que fue mascota así sea por dos horas; las carnes o me las ponen bien cocidas o no hay trato y los platanos fritos he llegado al extremo de que no los puedo ni ver.
En resúmen, ahora como lo que me da la gana y manifiesto sin piedad si algo no me gusta, aunque me siento a veces rara, pues me suena a mala educación y como me educaron  para princesa y me quedé esperando al príncipe, me cuesta trabajito manifestar mis desagrados abiertamente. Aun así, ya no hay forma humana de convencerme de comer lo que no quiero, lo cual para mí, tan obediente casi de por vida, es un verdadero logro.
En estos días hasta me soné a pataleta cuando el roomate me dice "pedimos un twister para los dos?" y le contesto "de qué ?" " bueno, puede ser de m&m" , "odio los m&m!" fue mi respuesta, bueno, me respondioó y de chocolate con maní?? ah verdad que no comes maní ( desde que casi me muero , tuve que dejar el maní), " y no hay otra cosa?" me oí decir, "bueno los hay de oreo y a mí no me gustan!!" "bueno, le dije, a mi sí me gustan, pero la verdad, ahora no tengo ganas de comerme ningun twister" fin de la conversación.
 
Que rico no comer lo que te mandan, no oir lo que te dicen y seguir tan campante. Qué delicia comer lo que me gusta y poder decir bién alto si quiero . Eso..NO ME GUSTA!!
 
p.d. Arriba las ensaladas!!!!