viernes, 16 de julio de 2010

SIN SUERTE Y CON PREMIO




Una persona muy allegada me comentó no hace mucho que a pesar de pensar que la vida es una tómbola y que ella anda metida allí hace rato, no gana ni medio.
Y es que rodamos por todos lados muchas veces y la cosa no se compone o se nos complica, precisamente porque cual tómbola, giramos en torno a muchas cosas y no en todas nos quedamos.

"Pero es que no me gano ni el premio de consolación!!" Dice otra, a lo que yo me pregunto cuál es el mentado premio de consolación? Porque muchas veces es un esposo...ya eso no es premio de consolación mija! Eso va siendo el premio mayor, para bien o para mal, pero premio MA-YOR.

Siempre queremos que la vida nos sorprenda agradablemente, o al menos con lo que creemos es agradable.
A mi juicio, la suerte no existe tal cual la tenemos en mente, porque muchas veces nos suceden cosas sorprendentes que no nos parecen obra de la mentada suerte y después de un tiempo resultó que fue bueno que nos pasara.
Una vez leí por ahí que "La suerte es el cuidado de los detalles" y bueno..creo que por ahí va la cosa, pero aun así, tiene más ingredientes la receta esta.
Más que suerte, creo que hay que pedir en esta vida al Ser Supremo, algo que se llama discernimiento, para que con ello podamos evaluar a diario lo que nos conviene y lo que no, para que cuando nos pasen cosas, sepamos que en nuestras manos está el mayor porcentaje de elección de algo que después se traducirá en la tan famosa frase "y esa fue mi suerte!!".

He conocido muchas veces personas que juegan con su destino, con las bendiciones que tienen. Juegan y juegan toda la vida, pensado que seguramente lo merecen...y yo, jugando a ser la que juzga, porque a las finales no es a mí a quien toca juzgar a nadie, pero me resulta muchas veces muy tentador como vil pecadora que soy,pienso que en cualquier momento les llega su San Martín y zasssssssssssss, se acabó todo...lo peor es que luego no saben qué paso!!! sin ponerse a pensar que no se puede andar en la vida como si tuvieras los derechos a perpetuidad del premio de los premios y lo peor es que sin hacer nada positivo.

La vida tiene de todo, momentos buenos que llamamos afortunados y los tan conocidos momentos malos a los que llamamos con los nombres más impresionantes. Aun así, creo que no es asunto de sentarnos a esperar o tirarnos a llorar; más bien hay que tomar "al toro" por los cuernos, asumir cuando la embarramos y buscar la forma de llevar las cosas de la mejor manera posible a tal punto, que nos haga sentir dueños de nuestro destino de forma equilibrada y no culpar a nadie ni a nada de lo que pudo ser y no fue.

Afortunados somos, al respirar todos los días, al caminar, al sentirnos bien de salud, entre otras cosas;ya con eso, creo que hemos ganado en gran parte, la tómbola de la vida con una suerte increíble. Por eso, cuando vuelva a oír a personas que en verdad no han pasado por cosas realmente estremecedoras, que no se tiene suerte y que no se ganan ni el premio de consolación en el diario vivir, creo que será inevitable que conteste: LOTERÍAAAAAAAAAAAAAAAA!!! Hace rato te la ganaste !!!! "Vas pal cielo y vas llorando!!