martes, 27 de noviembre de 2012

LOS MIEDOS

    "Miedo..miedo..miedo!!" Decía mi sobrina Sofía  con sus 3 años cuando veía en la tele al "Legendario Lee", Títere que personificaba a un  señor chino que daba consejos a los niños en un programa de la  tele hace años,  al cual también recurrían las madres con cartitas para que el Legendario Lee diera consejo a sus niños; los niños no se quedaban atrás y mandaban las suyas! A estos, obviamente, no les daba miedo el Legendario Lee, pero la pobre Sofi sufría tanto al verlo!! y oírlo, ni se diga!
Mientras dura la vida, siempre tenemos un miedo a cuestas y el que diga que no le teme a nada, o es mentiroso o el orgullo cochino no lo deja reconocerlo ni en privado!!

Cuando era chiquita (otra vez me acuerdo de mi infancia, esto se me está volviendo crónico), me producía un miedo tenaz dormir sola en mi cuarto cada noche. Para remate, mi prima Irma  , era muy afecta a los cuentos de miedo que nos contaba mi papá  , esos cuentos de pueblo que tanto llaman la atención cuando descubres que existen.
Y la niña Irma ponía cara de fascinación cuando empezaba la narrativa santeña con todo su ímpetu (nuestra familia es originaria de la provincia de Los Santos, por ello el gentilicio). Mientras ella disfrutaba, yo ya no sabía a qué santo encomendarme, me entraba este miedo!! Que en la noche aterrizaba en la cama de mis padres, para disgusto de mi mamá que se pegaba unos sustos cuando sentía la caída sobre su cama en tanto que mi papá, no se si por cargo de conciencia , me recibía muy bién y no me regañaba por mi "cambio de domicilio". Pasé mucho tiempo con ese terror a dormir sola, hasta que mi papá ideó dejarme una lucesita en mi cuarto toda la noche, que me dejara dormir y me permitiera ver que todo estaba en orden y sin otro inquilino que yo. La luz que eligieron fue nada mas y nada menos que de color rojo y mi cuarto fue por buén rato, un intento de discoteca de antaño, pues cuando entraba en la noche, todo se veía rojo. Algo solucionó después de todo.

Ya más grande me entró el miedo  cuando dormía (cuándo no!?) , a que se me sentara algo invisible en la cama , así es que por años , cuando me acordaba, trataba de ocupar la cama entera de alguna manera para que no le quedará espacio a lo que fuera, para sentarse allí.
Más tarde, en el colegio en la clase de español, empezamos con la narrativa y no faltaron los cuentos   y leyendas populares; para ese tiempo vivíamos en El Salvador y fue cuando me enteré de "la Carreta Chillona". Para colmo de mis miedos, un fin de semana fuimos con mi madrina Marta Alicia a su natal Jucuapa y como repentinamente falleció un pariente y en el velorio estarían todos los adultos, a los niños nos mandaron a casa de la abuelita de mi madrina. A la hora de dormir,a todos los niños nos colocaron en una sola habitación; yo quedé cerca de la ventana y en la madrugada tuve el "privilegio" de escuchar pasar una carreta....ohhh Diosssss!! Casi me muero del susto, juré que era la carreta chillona, cerré los ojos mas apretados que nunca y rogué que no me llevara! Mis ruegos fueron atendidos...no me llevó!

La verdad, ya a estas alturas puedo decir que esos miedos ya los he superado, o como dirían en la tele "prueba superadaaaa!" Mi Sofi pasó más tiempo para superar al chino, pues tuvo la mala fortuna de que el que manejaba el títere era..el roomate!!! Y cuando no quería comer, su mamá, hermana del famoso roomate, le pedía que le dijera algo en el teléfono y el muy bién mandado le decía con su mejor acento chino : "amiguita Sofi..buenos líasssss! mamá dice que no quieles comel! Tienes que comel amiguita Sofiiiiiiii, si no comes..no clecessssss" y solo se podía oir el lamento de la pobre niña diciendo "miedooooooo", se sentaba en la mesa y empezaba  a hacer su mejor esfuerzo..por..miedo. Ya sofi tiene 12 años y el Legendario le da risa. Otra prueba superada.

Actualmente me dan miedo las cuentas por pagar y pensar que puedo convertirme en algo que no quiero ser, pues eso de pasar a ser mala gente no me cuadra y trato cada día de hacer las cosas lo mejor posible. Y por supuesto que meto la pata de vez en cuando! 

Y como la vida también rueda y rueda, resulta que ahora que mis miedos van hacia cosas del día a día, mi querida Irma no gusta de oir temas sobre las almas del Purgatorio, le dan  miedo-miedo, como diría sofi en sus mejores tiempos y yo...soy hasta amiga de ellas! Ahora que estamos todos grandes, es que tengo que ver qué hablo por ahí, pues puedo dejar a mas de cuatro sin dormir y con las luces de alguna casa toda la noche, tipo estadio.
Sin duda, es ahora cuando más recuerdo las palabras de mi amiga del colegio Vilmita , cuando nos decía que solo habían dos miedos y uno era el miedo a caernos y el otro, al ruido. Actualmente tengo los dos en mi lista.
Hay tantos miedos que nos asaltan cuando somos adultos que viéndolo bién,  prefiero al padre sin cabeza, la carreta chillona, la tulivieja y todos los demás, que los miedos reales que nos asaltan cuando la realidad nos toca.